En la foto se muestra la primera etapa de la plánula larvaria de la anémona de mar Aiptasia (núcleos cian y células urticantes verdes) alimentándose del crustáceo nauplio (verde) del copépodo Tisbe sp. Crédito: Ira Mägele y Ulrike Engel
Información importante:
- Las larvas de anémona de mar Aiptasia capturan pequeñas presas vivas con células urticantes especiales y las clavan en sus intestinos viejos.
- Por primera vez, los investigadores siguieron el ciclo de vida de Aiptasia desde su etapa larvaria hasta la edad adulta.
- Cerrar el ciclo de vida y resaltar la estructura funcional de las larvas mejora la comprensión de la evolución animal temprana.
Los nuevos hallazgos, informados en el PNASrevela que el estilo de vida cazador temprano de las anémonas de mar moldeó su evolución y los orígenes de su sistema nervioso.
La anémona de mar Aiptasia sirve como modelo de endosimbiosis en corales y otros cnidarios. Aunque los procesos simbióticos son importantes para la supervivencia de la Aiptasia adulta, no contribuyen al crecimiento y asentamiento de las larvas y no hay evidencia de que las larvas de Aiptasia completen su ciclo de vida mediante la metamorfosis en adultos.
La mayoría de los gérmenes comienzan a desarrollarse como una capa vacía de células llamada blástula. Una gástrula se desarrolla a partir de esas células para formar una etapa larvaria con intestino y boca. En este estudio, los investigadores demostraron que durante la última etapa de gástrula, las larvas de anémona de mar Aiptasia capturan presas con sus células urticantes especializadas, las tragan con la boca y las digieren en sus intestinos.
Nuevos datos sugieren que este estilo de vida de comer alimentos vivos pequeños, incluidas las larvas de Nauplio de los copépodos Tisbe, favorece el desarrollo y el crecimiento de Aiptasia. A medida que las larvas aumentan rápidamente de tamaño, se asientan en el sustrato y se metamorfosean en pólipos primarios. Ahora, con este conocimiento, los investigadores han logrado hacer crecer pólipos maduros y sus descendientes por primera vez.
«Al cerrar el ciclo de vida de Aiptasia, finalmente será posible realizar las pruebas genéticas necesarias para estudios prácticos sobre esta importante estructura endosimbiótica», afirmó Annika Guse, profesora de la Universidad Ludwig Maximilian de Munich.
Aiptasia gastrula secreta una toxina similar a la que se encuentra en los organismos unicelulares y los gusanos simples, lo que sugiere que su comportamiento puede conducir al desarrollo temprano de organismos multicelulares. Además, el método de alimentación de las larvas de Aiptasia depende de las células urticantes activas, lo que sugiere la evolución de un complejo control neuronal y un sistema nervioso organizado. En conjunto, estos descubrimientos revolucionarios proporcionan nuevos conocimientos sobre la evolución de los primeros animales.

