Los resultados de un nuevo estudio publicado en El diario de nutrición sugieren que los comportamientos modificables, como la dieta y la actividad física, pueden influir en la microbiota intestinal de manera que afecten los factores de riesgo cardiometabólico. Meyer (Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill) y los coautores concluyeron que la actividad física y la calidad de la dieta, en una cohorte demográficamente diversa de adultos negros y blancos de mediana edad, se asociaron con la microbiota intestinal en consonancia con las vías relacionadas con la salud cardiometabólica.
Los estudios en animales y humanos indican que la actividad física y la dieta influyen en la composición y función de la microbiota intestinal, lo que sugiere que los efectos sobre la salud relacionados con la microbiota pueden modificarse. Sin embargo, se desconoce el tipo y la duración de la actividad física y los hábitos dietéticos necesarios para un cambio sustancial en el microbioma intestinal. En general, los estudios no han incluido medidas de actividad física y dieta a corto y largo plazo, que pueden ser claramente relevantes para la composición de la comunidad microbiana intestinal.
Para cerrar esta brecha de conocimiento, los autores utilizaron datos del Estudio de desarrollo de riesgo de arteria coronaria en adultos jóvenes, una cohorte prospectiva de adultos estadounidenses blancos y negros autoinformados, para investigar las asociaciones entre la composición microbiana intestinal, la actividad física y la dieta. Los datos se recopilaron durante 30 años e incluyeron información sociodemográfica, medidas de calidad de la dieta y evaluación de la actividad física y otros comportamientos de salud. En el seguimiento de 30 años, se recolectaron muestras fecales de una submuestra de participantes y se generaron medidas de composición microbiana intestinal para su análisis.
Las composiciones de la comunidad microbiana de los participantes diferían significativamente con respecto a la actividad física actual ya largo plazo y la calidad de la dieta. La actividad física y la calidad de la dieta se asociaron con genes compatibles con vías relacionadas con la inflamación y la producción de ácidos grasos de cadena corta. Estos hallazgos son consistentes con la hipótesis de que una mayor actividad física y una mejor calidad de la dieta pueden influir en la composición microbiana intestinal de manera beneficiosa para la salud.
Referencias
Memili A, Lulla A, Liu H, Shikany JM, Jacobs DR, Langsetmo L, North KE, Jones C, Launer LJ, Meyre KA. Asociaciones de la actividad física y la dieta con la microbiota intestinal en el estudio Desarrollo del riesgo de la arteria coronaria en adultos jóvenes (CARDIA). el diario de nutrición, Volumen 153, número 2, febrero de 2023, páginas 552-561, doi.org/10.1016/j.tjnut.2022.12.019.
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