La covid persistente dejó de ser una perturbación temporal de la fase aguda para convertirse en un desafío estructural para la economía y los sistemas sanitarios de los países que la integran. Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE). Un nuevo informe advierte que la enfermedad se llevará 11 mil millones de dólares anuales de los servicios de salud en la próxima década.
Según el informe ‘Afrontar los costes y cuidados a largo plazo de la COVID’, esta situación afectó a cerca de 75 millones de personas en 2021, lo que representó el 5,3% de la población total del bloque. Aunque la prevalencia se ha desacelerado desde el pico de la epidemia, la agencia proyecta que se estabilizará entre el 0,6% y el 1,0% hasta 2035.
El impacto financiero directo sobre los sistemas de salud alcanzó los 53.000 millones de dólares en 2021, cifra que representó entre el 0,6% y el 0,8% del gasto total en salud.. Las previsiones para los próximos diez años sugieren que, incluso en casos difíciles, las enfermedades representarán una carga de 11 mil millones de dólares anuales para las arcas públicas.. Sin embargo, la mayor parte del daño económico no provino de la factura médica, sino de los costos indirectos derivados de la reducción del empleo y la menor productividad..
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Impacto en el mercado laboral
La reducción efectiva de la fuerza laboral se estima en un 0,9% en 2021, lo que resultará en pérdidas de empleo. PIB cerca de $680,000 ese año. El informe explica que el impacto económico total fue 13 veces mayor que los costos sanitarios directos. Esta brecha se debe principalmente al ausentismo, el desempleo y la salida temprana del mercado laboral, que afecta a una de cada cinco personas con esta condición..
Para el periodo 2025-2035, el organismo estimó que el covid persistente disminuirá PIB entre 0,1% y 0,2% anual. Estas cifras arrojaron una pérdida total de 135 mil millones de dólares cada año, lo que es un efecto comparable al presupuesto anual de vida de países como Estados Unidos. Países Bajos oh España. El informe alertaba de que el riesgo de desempleo aumentaba en proporción a la gravedad de los síntomas, mientras que el 18% de los casos graves abandonaban el sistema laboral..
Problemas del sistema médico
A pesar de la magnitud de estas cifras, la respuesta política y la ayuda siguieron fragmentadas. Sólo cuatro países OCDE (Australia, Austria, Canadá y Países Bajos) utilizaron una política o marco nacional específico. A nivel administrativo, solo seis Estados miembros (Austria, Bélgica, Francia, Alemania, Luxemburgo y Países Bajos) han introducido itinerarios asistenciales definidos a nivel nacional.
La falta de códigos de diagnóstico uniformes dificultó el análisis epidemiológico. Aunque muchos países han utilizado la definición y el código de la OMS CIE-10 U09.9, la mayoría de los pacientes no encontraron este registro en sus registros. En cambio, los profesionales de la salud recurrieron a otros diagnósticos como el síndrome de fatiga crónica o los trastornos depresivos, lo que contribuyó a subestimar la verdadera carga de la enfermedad.
Se identificó como una de las lagunas críticas la formación de profesionales de la salud. Solo Austria y Canadá informó sobre medidas nacionales de capacitación para trabajadores de la salud. Según esta situación, el OCDE Recomendó priorizar la vacuna como herramienta preventiva, tras confirmar que reduce el riesgo de covid persistente entre un 27% y un 30%. La organización concluyó que la armonización de prácticas y el fortalecimiento de la atención primaria serán importantes para reducir la sombra de esta epidemia en la próxima década.

