La búsqueda de antidrogas ha enviado a las empresas farmacéuticas a las granjas de llamas, al espacio y a la tierra de la Isla de Pascua. Para Bristol Myers Squibb, un industrial que necesitaba una inyección, la búsqueda llevó a otro lugar discutible: los años noventa.
Un fabricante de medicamentos de Nueva Jersey apuesta a que una pastilla llamada Cobenfy podría convertirse en el primer medicamento aprobado para millones de estadounidenses diagnosticados con psicosis relacionada con la enfermedad de Alzheimer. Ese caso se basa enteramente en un único ensayo clínico, realizado antes de que se inventara el DVD, donde sus sorprendentes beneficios se vieron empañados por efectos secundarios negativos.
A finales de este año, Bristol recibirá los resultados de tres importantes estudios diseñados para cumplir la promesa del ensayo de 30 años. Es la culminación de una rápida transferencia de ciencia, que comenzó en los laboratorios de Eli Lilly antes de terminar en manos de una startup de Boston llamada Karuna Therapeutics, que ideó una forma inteligente de rescatarla del barril de la droga y casi quebró.
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